miércoles, 31 de mayo de 2017

Raquel

El primer amor no siempre es la primera novia
o novio según sea el caso
(Olaf)

Caminando con paso apurado se fue, se fue Raquel…
tal vez ella decida nunca volver
(Se fue Raquel/ La misma gente)

Mi mano sudaba pero tomé la suya, a ella, creo no le importó, es más me correspondió, no quiso soltarse, caminábamos por el metro Centro Médico, continuamos nuestro tour por la línea 9, hacia Tacubaya, transbordamos quien sabe cuántas veces, vagamos por las entrañas del Distrito Federal, me sentía envidiado por quienes volteaban a ver, definitivamente ella era la niña de mis sueños. 

Llegamos a “La Raza”, caminábamos en cámara lenta, los demás tenían prisa, nosotros no. Queríamos que el ‘túnel de la ciencia’ fuera eterno, la bóveda celeste fue el pretexto para abrazarla, ¡qué rica sensación! Hoy, cada que paso por ese sitio hago una pausa bajo la constelación de escorpión y percibo de nuevo su fragancia a rosas.

La tarde transcurría, pasaron decenas de convoyes, no queríamos irnos, miradas de adolescentes enamorados, dicen los que saben “de borrego a medio morir”, platicábamos del porvenir y de repente el beso furtivo, esos labios que siempre anhelé por fin los probé.

Ese día, por la mañana, evité la ‘guajolota’, la torta de tamal de rajas con queso, más tarde le desprecié al ‘Chojos’ los respectivos tacos de suadero y de longaniza, es más  me lavé ‘la buchaca’ y me compré dos paquetitos de Halls: yerbabuena y menta.

Chequé tarjeta, mi turno de cuatro horas de cajero de la tienda del pelícano; me acicalé la greña, me exprimí dos tres espinillas, que según yo me hacían ver más cajeta de lo que estoy, pero en ese momento sentados en el andén de “La Raza”, en la línea cinco rumbo a Pantitlán, le robé un beso, un ‘kiko’, que me correspondió, ¡sí! con lengüita y toda la cosa, y luego un fuerte abrazo.

Transcurrieron varios años y diversas parejas antes de estar sentados ahí ‘fajando’ como dijera la banda. “¿Sabes? antes me caías de la chingada” me espetó al puro estilo de ‘Nezayork’, vecina de la Colonia Las Flores, cerca del bordo de Xochiaca, sí ahí donde estaba el tiradero de basura, donde hoy está un flamante deportivo que hace unos años vino a inaugurar un tal Alex Rodríguez, invitado por un tal Carlos Slim. 

Había hecho todo lo posible por cumplir los designios de mis tíos, ser un fracaso, ser uno más del montón, ¿para qué estudias?, ¡no todos están hechos para una licenciatura!, ¡qué!, ¿periodismo?, ¿te quieres morir de hambre? Eran unas de las tantas consignas y preludios.

Entonces en ese andar constante de encontrarme, llegué, --impulsado por uno de mis tíos--, a trabajar como “cerillo” ahí en la ‘Colonia del  Vago’ (Colonial del Valle),  a la Comercial Mexicana Calle Pilares, ¡no chinguen!, ¿cerillo?, ya había sido “tuercas” (chalán) en un taller mecánico, mozo en un bar en donde las ficheras me daban a guardar sus prendas, en ese entonces encantado de la vida, como hoy cuando se puede, veía como hacían su cambio de atuendo, ¿y ahora? ¡¡cerillo!!

El ser empacador –que es el termino elegante que se al Cerillo--, era algo nuevo para mí, porque tiene su chiste; hay que saber colocar cada producto adecuadamente no puedes mezclar los productos de limpieza con la comida, o poner el paquete de blanquillos abajo y encima latas de atún, para eso estaban los compas que te enseñaban los fundamentos, más no los secretos porque al llegar te conviertes en la competencia y el que mejor empaque las cosas es a quien el cliente llama, al que le dan mejor propina.

Así que te tenías que aprender a ‘rifartela’ con gandules de ‘Nezahualodo’ (Nezahualcoyotl), la ‘Chente Warrior’ (Vicente Guerrero), Tacubaya, ‘Apatraco’ (Apatlaco), Santa Martha, Chalco, ‘Tepis’ (Tepito) y largo etcétera, así conocí al “Bozo”, al “Tonto”, al “Gallo”, al “Disco”, al “Topo”, a “los Pescados”, al “Buda”, al “Nacha”, al “Pollo”, al “Fosi”, al “Smack”, al “Paleloca”, al “Mosca”, al “Chojos”, al “Soruyo”, a “los Piojos”, al “Mono”, al “Chon”, ¡en fin! de sus nombres no me acuerdo, mí  apelativo de batalla, el que me asignaron fue: El Cohete, ‘quesque’ porque tenía cabeza de un transbordador de ‘Cabo Cañaveral’, eso decían.

Fue una época de trogloditas, cavernicolesca, era la ley del que ‘hasta el más chimuelo masca vidrio’, los débiles no duran, así que a rifarse por unas propinas, de no imponerte regresabas a casa solo con tu pasaje, era el llamado de la selva, por lo que me tuve que rifar dos tres ‘bailes’ (peleas) para decirles en Villa de las Flores también hace aire.

Ya con una buena fama de no abrirme para los madrazos, llegó la época de ‘apertura’ o de equidad, la “cerilleada” ya no iba a ser exclusiva de chamacos calenturientos que correteaban a las empleadas domésticas, que acudían al mandado, alguna de muy buen ver y que en una sórdida escena de las pelis de Los Mecánicos o Los Albañiles le abrieron la puerta de la casa a uno que otro cerillo para darle rienda suelta a la libido antes de que llegará la patrona.

Otros más avezados se ligaban a las guapas señoras que sentían afecto por los mozuelos calenturientos, o bien a las cajeras --unas muy guapas--, quienes veían en los ‘Cerillines’ un desfogue a su gris rutina o a su estresante jornada.

Así que le dieron oportunidad a las chicas a ser empacadoras, --más no cerillas, eso no suena chido--, llegaron niñas que vinieron a darle a ese juvenil oficio otro aspecto, ya no era el Club de Tobi, ahora estaban las Pequeñas Lulús, y una que otra Lolita, conviviendo con pubertos que tenían que controlar sus instintos salvajes.

Y fue entonces que apareció en mi vida Paty, a quien hice mi novia después de una pinta a ‘Chapultetrepo’, ella vivía en ese entonces por Reino Aventura, hoy Six Flags, ahí iba todos los días a dejarla a su casa, viaje de norte-sur-norte, cruzar todo el DF todo por un módico boleto del bendito metro. Era mi ‘noviecita santa’, bueno después de otra pinta --ahora en los Dínamos-- lo de ‘santa’ se lo borramos.

Y así pasó un año cuando apareció Lucía, ¡aaah Lucía, Lucía! Y así como apareció se fue.

En una ocasión, apenas habíamos empezado el turno, la vi, iba toda arañada del rostro… a pesar de eso distinguí la singular belleza de sus 14 años, cabellera ondulada a los hombros, labios carnosos, unos profundos ojos negros, morena clara y esas marcas en mejillas y cuello por una reciente pelea la hacían ver genial, su andar desgarbado pero ‘sepsi’, con unos jeans entallados, marcaban su núbil y hermosa figura. Raquel ¡claro! rockera  y de Neza, de eso me enteré unos minutos después.

¡Pero yo tenía novia!, ¡maldita sea la monogamia! Aunque Lucía y Paty, fueron amigas y entendí el porqué la letra de esa canción  “es complicado besar en dos bocas…”  Me presenté con ella: ¡Hola, esta es mi caja! así que “con permiso”. El perseguir la chuleta hace que la caballerosidad se diluyera, ese fue el pretexto para que yo le cayera mal, obviamente no fue un buen inicio.

Raque se hizo novia de José Juan, después de Juan, de otros changos más y  del odioso de Carlos, mi relación con Paty se convirtió en una telenovela barata, ella se dio cuenta que si besar en dos bocas es complicado, besar en tres o cuatro ya requiere de mucha pericia, y yo ya no estaba en esas ligas, así que una tarde ya no viajé hasta Reino Aventura, ya no tenía motivos.

En uno de esos días en que se alinean los planetas, los astros y no sé qué tantas ‘madrolas’ más Raque y yo retomamos lo que había empezado con el pie izquierdo, un hola para empezar y unaLsonrisa como respuesta fue el inicio de la historia que nos llevó a la estación La Raza.

Me invitó a sus XV años… aún conservo intacto el momento que bailó “rain in my window” de Nazareth, ella me enseñó los pasos de baile para rockear, anduvimos por todos lados como si fuésemos hermanitos, se nos unió Toño, el “Súper Can”, antes de que se fuera a los EUA, y luego el ‘Chojos’ antes de que se convirtiera en un malandro.

Dejé mi etapa de cerillo y ascendí a Cajero, ella siguió de empacadora antes de irse a trabajar como demostradora de productos en distintas tiendas, la iba a ver todos los domingos a Ciudad Neza, ya era parte de la banda de su calle, en su casa me recibían como parte de la familia, los suegros, de alguna manera, ya me habían aceptado.

Entonces llegó la propuesta del “Súper Can”: ¡Cohete vámonos al gabacho! Yo le dije: aguanta déjame hacer el examen a la UNAM, ¡si no me quedo nos lanzamos!, a lo que él me respondió: Me voy, porque sí vas a pasar el examen…, bueno amigo te escribo cuando ande por esos lares, una cosa más… ¡cuida a Raquel!

Entré al CCH Azcapotzalco era la última oportunidad para ser alguien en la vida como lo dijera el Tío Gamboín, mi rutina cambió pero yo religiosamente cada fin de semana la iba a ver, a estar unas horas con ella y regresar a casa.

Pero la distancia empezó a manifestarse, imbuido en los libros desaparecí de su vida… lo recuerdo bien, una tarde lluviosa de septiembre, me esperaba en la puerta de la casa a pesar de estar completamente empapados el abrazo que nos dimos fue tan cálido que parecía el último, platicamos horas y horas y me dijo: ¡Carlos quiere andar conmigo!, ¿cómo, Carlos?, --ese pendejo, mi enemigo declarado--. El haberme alejado era motivo para que otros la asediaran: ¿esa Raque porqué tan solita?, ¿qué a poco el “Cohete” ya no viene?

No sé cuál haya sido mi expresión, -- bueno si sé, fue la de ¡ya valió madres!-- de inmediato acotó ¡Si tú dices que no, pues le digo que no! Yo había priorizado otras cosas, atarla y decirle espérame, no era justo, la abracé y besándole las mejillas le dije: Me cae de la patada ese chango y yo le caigo mal; no me da buena espina, pero si crees que te va hacer feliz, yo me hago a un lado, ¡ah! pero si se mancha contigo ¡dime! y le doy su chingadazos.

Era 1994 apenas cursaba el primer semestre de la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán cuando hurgando entre los papeles de un archivo que conservaba en una caja de esos míticos tenis LA Gear, encontré su teléfono, sin dudarlo le hablé me respondió su mamá que de inmediato me reconoció, me saludó efusivamente me comentó que trabajaba en una tintorería y que llegaba más tarde, que le iba a decir que le había hablado.

Más tarde cuando marcaba su número las manos me sudaban, estaba nervioso como aquella ocasión en el Metro, pero al escuchar ya volaba yo en Saturno, la charla fue eterna, mi madre y hermanos a cada instante pedían que colgara, obvio no les hice caso, los reclamos, ruidos a mi alrededor ni siquiera los noté, después no cuantas horas quedé en ir a verla a su casa, ella me dijo que me esperaba el domingo.

Y llegó el día, me levanté temprano hice mis labores en casa, estaba ansioso, así que como era domingo el baño era obligatorio, ¡já!, no di más explicaciones y emprendí una ruta que sigo sin olvidarla.

Caminar como si conociera el barrio, si ibas ‘pajareando’ seguramente te iban a ‘talonear’, así llegue a Pantitlán, tomé el micro que me llevará por toda la 4ª Avenida x el Bordo con dirección al Estadio Neza 86, el destino Colonia Las Flores, la calle Nardos –aún lo recuerdo--, de pronto me vi frente a su puerta, de nuevo con las manos sudorosa y con una temblorina permanente en ‘las corvas’, pero toqué y toqué, parece ser que en mi ansiedad no medí la fuerza y de adentro me respondieron con un grito de molestia: ¡Oooh, ya voy!

Era quien pudo haber sido mi suegra, pero no lo fue, al verme me regaló una sonrisa y un amable reclamo: ¿Por qué hasta hoy joven? ¿Para qué te desapareciste?, Raque no tarda, pásale. Ya conocía la casa me instalé de inmediato en la sala, ahí estaba sentado esperándola cuando un chavalín de dos años se me acercó, de compartió uno de sus juguetes, de inmediato entablamos un vínculo de complicidad, ¿cuánto tiempo? Tal vez cinco minutos, tal vez menos, todo fue de manera natural, no me di cuenta que ella ya estaba en el umbral de la puerta, nos veía divertida, a la vez que mostraba un asombro por esa rápida confianza.

Su belleza estaba intacta, su chispeante mirada no se había apagado, pero el rubor de sus mejillas delataban una confesión, ese chavalín era su hijo y el padre aquel tipo que me ‘caía de la patada’, quien solo ‘hizo la gracia’ y huyó, en ese momento recordé esas palabras que me dijo en casa: ¡Si tú dices que no, pues le digo que no!

Los recuerdos del resto de esa tarde me son borrosos, creo que la abrace de nuevo y ella lloró, le enjugué sus lágrimas, le dije que no pasa nada que la vida debía de seguir, me platicó que ya salía con otro persona, quien le había profesado amor, me recalcó que este chavalín, quien no paraba de jugar conmigo, era muy huraño, que a pocas personas le generaba simpatía, obviamente yo era una de ellas y el asombro era porque ese vínculo se consolidó en segundos, apareció de nuevo quien pudo haber sido mi suegra, pero no lo fue, nos dijo que la mesa estaba servida así que pasamos a comer.

Ahí de nuevo este chavalín comió como nunca, lo cual también causó asombro en los comensales, porque siempre era remilgoso, y de nuevo el reclamo: Ay joven ¿Para qué te desapareciste?... Le ayudé a lavar los trastes, platicamos de mis planes de vida, le dije que estaba estudiando para ser periodista, que me dijeron que me iba a morir de hambre, que les respondí que a lo mejor sí, pero que iba a morir feliz, le conté que una de mis vocaciones era escribir, y tomar fotos, por cierto aún deben de estar una sus fotos que le tomé esa tarde en otra caja-de-zapato-archivo.

Tal vez era las cinco de la tarde o las seis por el patio de su casa se colaba el sol, no podía quedarme aunque eso era lo que yo más deseaba, era la despedida, la definitiva, quedamos en hablarnos seguido, que esperábamos que un día regresará Toño, el “Súper Can”, para que nos contara sus aventuras en “El gabacho”, la felicité por el nuevo galán que tenía que incluso ya estaba por venir a pedir su mano ¡no! esta vez no me dijo: ¡Si tú dices que no, pues le digo que no!

Creo que esperaba que se lo dijera, las palabras se quedaron en mi cerebro, no en la punta de la lengua, decirle ¡Raquel vente conmigo, vámonos! Sólo lo pensé, sólo lo imaginé, le di un largo abrazo de nuevo un beso en la mejilla y me despedí.   

A muchos años de distancia aún recuerdo esa tarde, tal vez de no haber sido tan cobarde, este texto no existiría y yo a lo mejor sería un obrero de unas de las tantas fábricas de la zona conurbada del Distrito Federal o no hubiera estudiado esto que dicen se llama Periodismo, pero de una cosa si estoy seguro: sería inmensamente feliz, de eso no hay duda.

Así que en eso andares encontré una frase de Alejandro Jodorowsky: Te lo voy a decir lo más simplemente posible: Eres mi alma, siempre te amaré. ¡AMÉN!


lunes, 29 de mayo de 2017

¿Existe la opinión pública?

No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría
Jean Cocteau

Citemos a Dewey el hijo menor de la familia Wilkerson del programa Malcom in the middle: “Los votantes no leen, no piensan por ellos mismos; están influenciados por lo último que han oído, sea verdad o no. La democracia es un fracaso”.

Esta cita podría se puede tomar como una premisa verdadera porque su argumento se basa en la opinión pública de una mayoría. Sin embargo como lo analiza Pierre Bourdieu  en su Conferencia impartida en Noroit (Arras), en enero de 1972, y publicada en ‘Les temps Modernes’, no. 318, enero de 1973; la opinión pública no existe.

El término es muy abstracto, considerar que la opinión sea palpable de un determinado grupo durante un lapso de tiempo requiere de teorías, fórmulas así como diversas herramientas para señalar su existencia; el principal instrumento determinar la opinión pública son las encuestas de opinión, sin embargo en el pasado proceso electoral que se vivió en 14 estados en donde se eligió gobernador y los diputados locales, así como los Constituyentes de la Ciudad de México, pudimos observar de las fallas de las empresas encuestadoras, algunas se dieron el ‘lujo’ de ofrecer datos a los candidatos para declararse ganadores, hubo entidades que por algunas horas tuvieron tres gobernadores, pero en las primeras horas del día siguiente los resultados resultaron adversos para aquellos que no supieron ‘medir los tiempos y resultados del proceso’ todo a partir que las encuestas que determinaban que la opinión pública favorecía a ‘equis’ o ‘ye’ candidato.

Bourdieu señala: Toda encuesta de opinión supone que todo el mundo puede tener una opinión; o, en otras palabras, que la producción de una opinión está al alcance de todos. Lo que señala el sociólogo francés se enmarca en la Europa de los años 70, con más de cuatro décadas de distancia y con la aparición del Internet, que dio vida a las llamadas redes, podemos determinar que todo mundo puede tener una opinión, aunque existe el detalle de cuántas personas tienen accedo al internet y cuál es el uso que le dan.

Se supone que todas las opiniones tienen el mismo peso, señala Bourdieu, pienso que se puede demostrar que no hay nada de esto y que el hecho de acumular opiniones que no tienen en absoluto la misma fuerza real lleva a producir artefactos desprovistos de sentido.

En la época de la Alemania nazi uno de las estrategias de Adolfo Hitler fue el hecho de repetir una y mil veces una mentira hasta la considerarán verdad, llega el instante en que una minoría repite una opinión sin fundamentos a través de los medios de comunicación u otros instrumentos que se cae en la idea que esa opinión es la que prevalece en la mayoría de la sociedad.

El tercer postulado implícito que describe Pierre Bourdieu es: en el simple hecho de plantearle la misma pregunta a todo el mundo se halla implicada la hipótesis de que hay un consenso sobre los problemas, entre otras palabras, que hay un acuerdo sobre las preguntas que vale la pena plantear.

O bien reforzar lo que ya se sabe de antemano, no siempre el “clamor popular” es el indicativo del sentir de la población, si la pregunta es ¿se está con el movimiento magisterial de Oaxaca? Un alto índice puede responder que no, pero no es un indicativo contundente para tomar las decisiones del pasado 19 de junio.

Sabemos que todo ejercicio de la fuerza va acompañado por un discurso cuyo fin es legitimar la fuerza del que la ejerce; se puede decir incluso que lo propio de toda relación de fuerza es el hecho de que sólo ejerce toda su fuerza en la medida en que se disimula como tal. En suma, expresándolo de forma sencilla, el hombre político es el que dice: “Dios está de nuestra parte”. El equivalente de  “Dios está de nuestra parte” es hoy en día “la opinión pública está de nuestra parte”.

Si la medición de un concepto abstracto como lo es la opinión pública se hacer por medio de las encuestas llegaremos a la rigidez de las ciencias exactas, la fuerza de gravedad, la velocidad de la luz, el promedio de edad de una población se pueden hacer por medio de cálculos matemáticos pero el descontento, la felicidad, el qué piensan sobre el ejercicio de un gobierno determinado es difícil calcular se podrá llegar a una interpretación de lo que opinan, claro hay modelos matemáticos para ello, sin embargo muchas de las veces estos responden a las ideologías, economías e intereses de quienes desean saber la opinión pública de algún sector de la población.

Las problemáticas que proponen las encuestas de opinión están subordinadas a intereses políticos, y esto pesa enormemente tanto sobre la significación de las respuestas como sobre la significación que se le confiere a la publicación de los resultados. La encuesta de opinión es, en el estado actual, un instrumento de acción política; su función más importante consiste, quizá, en imponer la ilusión de que existe una opinión pública como sumatoria puramente aditiva de opiniones individuales; en imponer la idea de que existe algo que sería como la media de las opiniones o la opinión media. (Pierre Bourdieu).

Para finalizar el sociólogo nacido en Denguin, Francia señala: la opinión pública en la acepción implícitamente admitida por los que hacen encuestas de opinión o por los que utilizan sus resultados, simplemente digo que esta opinión no existe.

Retomemos de nuevo lo dicho Dewey: Los votantes no leen, no piensan por ellos mismos; están influenciados por lo último que han oído, sea verdad o no. La democracia es un fracaso. Considero que esa opinión es la que más prevalece en la actualidad y no proviene de un resultado de una casa encuestadora.



jueves, 25 de mayo de 2017

¡Ese es mi amigo El Huevo!

Existe un tiempo  en que te sientes inmortal y las escaleras del metro Barranca del muerto o Miguel Ángel de Quevedo las subes en un parpadeo, para luego continuar tu trayecto a donde sea, te das cuenta que más allá de tu calle, de tu colonia, existe un mundo por explorar y probar, por ejemplo: puedes beber por horas, incluso puedes saborear ácido sin hacer gestos, en esos momentos te sientes inmortal, de hecho así es.

Hace algunos años, mientras varios de mis camaradas y yo estábamos en esas lides de conquistar al mundo teníamos reuniones frecuentes allá por los rumbos de la calle Maravillas 322 en Villa de las Flores, Coacalco en el ¡Eeeeesstaaaado de Mééééxico! (léase en voz alta con el tono de Carlos Salinas de Gortari).

Esas tertulias era para ingerir cantidades industriales de bebidas embriagantes, apenas empezábamos a ‘ganar’ nuestros primeros sueldos todo se iba en hacer la coperacha para una ‘patona’ ya sea de Presidente o Bacardí, pagarla, pero sobre todo sobrevivir al día siguiente tras haber tomado ese tipo de brebajes es ya toda una hazaña.

Mantengo una gran amistad con dos gamberros de la gloriosa secundaria Felipe N. Villarello, fui testigo cuando este par de baquetones decidieron ‘aventarse un tiro’ a la salida, fungí como ‘padrino’ de Arturo Juárez “El pollo”, aunque le cague que le sigamos diciendo así, y Ramón siempre fiel escudero de Alberto Palafox, “El Palafox”, observamos cómo estos dos lacras, al tiempo ‘Lacras de la Ciudat’, casi frente a la escuela, ahí en la esquina de Tréboles y Cardos, intercambiaron y repartieron sin compasión patines, jabs, ganchos, para luego terminar con un ¡ya estuvo!

Con el correr de los años esa historia se convirtió en una leyenda urbana, porque nadie creyó que “El Pollo” y “Palafox” se hayan dado unos cates, la pregunta obligada ¿quién ganó?, ¿quién le sacó mole a quién?, no hubo sangre, al día siguiente nadie mostraba las huellas de la batalla, y las tarjetas de los jueces nunca las supimos para determinar al ganador.

Fue en uno de esos aquelarres en donde se volvieron ver cara cara,  como bien describiría el Doctor Alfonso Morales; imaginé que se iba a dar un segundo ‘round’, no hubo tal, lo que sí es una certeza es que esa disputa en la secundaria, casi frente a la escuela fue el cimiento para una gran amistad.

Entonces nos descubrimos como fans de la música rock en sus diferentes vertientes, finalizaba los años 80, “El pollo” estudiaba en el CCH Naucalpan, Palafox estaba por terminar su ciclo en el Colegio de Bachilleres, El Rosario, yo había daba tumbos en distintas escuelas, huyendo de las matemáticas; mi principal labor en esos días era andar de vago, según yo trabajaba como “Cerillo” en La Comercial Mexicana Suc. Pilares en la Colonia del Valle.

Previo a una de tantas reuniones ‘El Chiken’ decidió invitar a dos de sus valedores del CCH, en ese viernes solo llegó ‘El Garfias’ no recuerdo si era apellido o apodo, y como le gustaba ‘el chuflex’, se integró bien a la velada, en esa ocasión el otro compa, “El Huevo”, no pudo asistir, pero Arturo aseguraba que era a ‘toda madre’ y que nos iba a caer de ‘peluches’.

Con “El Garfias” dilucidamos acerca de la importancia de la aportación de los Mayas a la cultura universal, “El Pollo” literalmente ya había volado a su casa, en tanto que “Willie”, así lo llamaban en su casa a Palafox, se encargaba de poner los discos para luego llegar e interrumpir y decir: ¡Entonces llegaron los filisteos…! Para luego defecarnos de risa y reiniciar la charla.

A la siguiente reunión “El Garfias” ya no asistió, pero hizo su aparición Felipe Carranza, alías “El Huevo”, la razón del apodo según recuerdo era por la forma de su cabeza, este valedor fue aceptado de inmediato en nuestra comuna; fan irremediable de “The Beatles”, o “Los Bitols” como él lo pronunciaba, ¡vago por convicción! vecino de Ciudad Azteca, allá en los terrenos de Ecatepec o sea el ñero era ¡pesado!, lo sigue siendo.

Melómano, ojo alegre o como nosotros decíamos: “El Huevo es bien frío", ironizando ¡claro!, su ‘calentura juvenil’; en su presentación con los ‘Lacras de la Ciudat’ se puso una buena peda y como era costumbre amanecimos el sábado, ¡éramos inmortales!

En algunas de esas bataholas no pude asistir, pero luego me ponían al tanto de las hazañas de “El Willie”, “El Pollo” y “El Huevo”, los retos eran muchos pero principal meta era ver quien tenía mayor resistencia, a la par que se cantaba rolas de “los Bicles”, “Los Rolins”, “Las Águilas”, especialmente la mítica “Hotel California”, claro sin olvidar a “Los Cridens”, o bien “Arturín”, porque como bien lo describimos le molestaba que le recordáramos su apodo emplumado, estaba aprendiendo a rasgar la lira se aventaba unas rolas de los tríos, para que uno que otro que estaba presente se soltara a llorar como Magdalena, de esa historia me haré cargo otro día.

Era la final del año 89 o 90, la vida si iba en esa monotonía de asistir a la escuela, trabajar, tratar de conquistar mujeres, demostrar nuestros conocimientos musicales, denostar a quienes considerábamos ‘fresas’, recordar los tiempos en la Secundaria, o de cómo nos acabamos una “patona de bacachá”, a mi colección de ‘cassettes’ -- ¡vaya que si era otra época!—había agregado recientemente el del grupo inglés comandado por Mark Knopfler: Dire Straits.

“Money for nothing” era el nombre de la rola que le daba nombre a al álbum, canción que fue piedra de toque para el canal de música MTV, su riff inicial es uno de los mejores y más pegajosos que hay en el rock, en los primeros acordes de inmediato nos dan ganas de hacer la mímica de tocar la guitarra.

La canción la había escuchado hasta la saciedad, pero unas 200 veces más no basta, “El Pollín” esta vez aguanto rigor y mantenía el rimo de todos porque  cantamos a todo pulmón: Now look at them yo-yo's that's the way you do it/ You play the guitar on the MTV/ That ain't workin' that's the way you do it/Money for nothin' and chicks for free.

Nuestra pronunciación del inglés en ese momento era peor que la de Peña Nieto, pero a la hora de ‘cantar’, por así decirlo, eso no se notaba salvo que estuvieras fuera de compas o no te supieras la letra, ese fue el caso de nuestro amigo “El Huevo”, quien le ponía mucha enjundia y pasión cuando la estrofa terminaba en Money for nothin' and chicks for free, pero lo hacía a destiempo, tal vez en ese momento los efectos del Bacardí o Presidente ya habían hecho efecto, por lo que llevar el mismo ritmo en la rola le resultaba una difícil misión, a la rola 100 se dio por vencido y ya no cantó, por lo que se limitó a escuchar a los demás “desafinantes”.

Para bajarnos los humos del alcohol decidimos organizar una carrera en la calle, eran las tres o cuatro de la mañana, el asfalto de se había deteriorado desde hace varios días por las lluvias, por lo que parecía más un campo de batalla que una cuadra en donde habitan familias de la desaparecida clase media, así que sin mediar consecuencias nos alistamos, ¡caray, éramos inmortales!
Así que tomamos nuestros carriles imaginarios:

--En sus marcas…
--¿Listo…?
-¡Fueeera!

No recuerdo si nos turnamos en dar las voces o fue solo uno quien llevo a cabo ese ritual, lo que sí es seguro que se nos unió “El Hunter”, un perro blanco raza Jack Russell Terrier, quien salió a toda velocidad dándonos una muestra de su habilidad para esquivar los baches, llegar a la meta fresco, seco y en la mirada el triunfo. Las carcajadas eran escandalosas pero nadie se quejó.

La carrera provocó sed la cual pretendimos mitigar con las “cubas de Bacardí”, a unos labregones para quienes el deporte había dejado de ser prioridad, el sprint les provocó sueño ese fue el caso de “El Huevín”, a otros los ‘entabló’ y prosiguieron con la velada musical.

Como estábamos en nuestra etapa de rock ingles nos pasamos el resto de la velada según nosotros “cantando”, repetimos de nuevo unas 50 veces Money for nothing y cada que cerraba el verso con Money for nothin' and chicks for free Felipe en automático despertaba y la cantaba, ¡chale!

Lo más curioso de esa madrugada fue cuando por alguna razón en esa radiograbadora con doble cassettera (insisto ¡vaya que era otra época!) que amenizaba la borrachera se escuchó los primeros acordes de When we get married (1969), Cuando nos casemos en español, rola de la agrupación 1910 Fruitgum Company perteneciente a la corriente bubblegum pop estadounidense en aquellos convulsos años del siglo pasado.

And there'll be flowers baby, for you and me/ Just wait and see, and everyone is gonna come/ And there be sunshine baby, in every room/ That afternoon when we get married
Chorus: When we get married (when we get married)/ When we get married (when we get married)/ When we get married (when we get married) when we get married…

Estábamos en el desgañite cuando “El Huevo”, quien parecía dormir el sueño de los justos, se incorporó, nos miró 'inquisitoriamente', esbozó una sonrisa, con dedo flamígero nos señaló y dijo:

--¡Esa es Cuándo nos casemos!, para luego volverse a dormir, sin mediar alguna otra palabra.

Por un breve instante nos miramos, para luego soltar tremenda carcajada, ¡qué pedo con “El Huevo”! soltó Palafox, ¡Chale con este wey!, dijo Arturo, mientras yo pensaba: ¡sí, somos inmortales!

Hoy a la distancia Felipe sigue en un barrio pesado en L.A., Alberto Palafox es un exitoso padre de familia, Arturo es Doctor en una universidad del país y quien tecleó estas líneas se dice periodista. Y todo esto para relatarles un poco de la época de nuestro amigo El Huevo.






martes, 23 de mayo de 2017

Invisible

¿Por qué el consumidor de información prefiere los chismes, el sensacionalismo que las buenas noticias a darse el tiempo para leer investigación fundamentada en datos sólidos veraces?, ¿en  qué momento empezaron a caducar las instituciones?, ¿los medios de comunicación aplican correctamente los valores éticos y morales?, ¿será el escándalo una de las tantas estrategias de la nueva clase política?, ¿se han convertido los medios de comunicación el tribunal para la opinión pública?, ¿son las redes sociales el paso evolutivo de los medios de comunicación o será un retroceso?

Esas y más preguntas son las le formularía al Profesor Thompson, a lo mejor no me responde ninguna o tal se daría el tiempo de contestar todas, los más probable es que me diga: “¡elige una!” entonces me quedaría con esta: ¿son las redes sociales el paso evolutivo de los medios de comunicación o son parte de un retroceso?

Estamos conscientes que las redes sociales se han convertido en una herramienta inalienable para los medios de comunicación, pero no únicamente para ellos, sino para todo actor social, hoy no se comprende a personajes de la vida pública, ya sea del ámbito político, deportivo, social, artístico, cultural, empresarial sin una cuenta de Twitter, Facebook, Instagram, Linkedin, Pinterest, Periscope, Snapchat, etcétera; hay quienes se resisten a entrar a este entramado, pero después de ver su alcances caen irremediablemente en sus ‘redes’.

Sin embargo estas mismas redes sociales se llegan convertir en su verdugo, recientemente hemos visto como el mal uso de estas herramientas han creado caos para su usuario, declaraciones, fotos, videos o incluso información clasificada han provocado diversas controversias y ahí mismo, en esas redes o en los medios de comunicación tradicionales han ‘crucificado’ o defendido a capa y espada al dueño de la cuenta.

Paulina Peña Pretelini, hija del presidente Peña Nieto: “@Pau_95Pena: …un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian!...”; Mishelle Herrera, hija del ex entrenador de la selección mexicana de futbol Miguel Herrera: “@mishelleha00: Haber tetos es el primer partido que perdemos después de 7 y es amistoso y sólo fue un gol #Estupidos.” qué tal éste: “@CrunchMX: A los de Ayotzinapa les dieron Crunch” de la marca Crunch México; del cineasta, dramaturgo Alejandro Jodorowsky: “@alejodorowsky: Cuando fui niña sufrí un abuso sexual. Ahora a pesar de amarlo, me cuesta desear a mi pareja.// Disfrázalo del que abuso de ti y te excitará.”   

¡Qué tal el Periscope! que realizó la delegada de “la Miguel Hidalgo”, Xóchitl Gálvez Ruiz, quien uso la citada red social en la fiesta de cumpleaños de Diego Fernández de Cevallos en donde se ve a personajes como: Carlos Slim, Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón, Ciro Gómez Leyva entre otros exclusivos invitados a la comilona.

En todos estos ejemplos el escándalo, la polémica, la explosión de las redes sociales, el enjuiciamiento no se hizo esperar, lo que es una herramienta de pronto se convierte en el arma con la que se es ajusticiado.

El profesor John B. Thompson en el ensayo La transformación de la visibilidad señala: la creciente frecuencia del escándalo político es sintomática de una decadencia en los estándares morales de los líderes políticos, tanto respecto a su conducta personal como a su probidad general en la conducción del cargo.

¿Entonces qué nos interesa más: la vida privada de los actores sociales o su servicio público? A lo que debemos estar pendientes es que su actividad sea lo más transparente posible y que su vida privada no afecte su labor como servidor público, es en este punto en donde se llega a una encrucijada.

Cuenta la leyenda del Robert Johnson quien deseaba convertirse en el mejor bluesman de su época caminó millas y millas por el Delta del Mississippi y al llegar a una encrucijada y desesperado le vendió su alma a Satanás para que lo convirtiera en el mejor músico de blues.

Si hacemos la analogía con el político vende su alma al “Patas de Cabra” que en este caso son los medios de comunicación para hacerse visible y lograr sus metas, objetivos, sea cuál sea que estos sean, en esa transacción el “estadista”, pero en ese andar no está libre de escándalos si es que el personaje en cuestión no se conduce con bases morales-éticas, en el caso de Johnson él adquirió la fama muchos años después de su muerte, y efectivamente no estuvo exento de escándalos.

Hace algunas décadas se decía. si no sales en televisión no existes; hoy se puede aplicar: si no se estás en la redes no existes. Pero ya hemos visto el doble filo que representa los medios de comunicación, si éstas no se utilizan con responsabilidad y profesionalismo entonces estaremos o estarán siempre al filo del escándalo.

No hagas cosas malas que parezcan buenas, ni buenas que parezcan malas, porque al más puro estilo del Big brother de George Orwell pero aplicado por los Polivoces: “Un mundo nos vigila, ¡aaah verdad!”



domingo, 21 de mayo de 2017

"Celos hasta del pensamiento"

Esto que les voy a contar le sucedió al conocido de un vecino del primo de un amigo,… al protagonista del relato lo llamaremos Olaf, él estaba reunido con sus valedores de su calle, disfrutando según de un juego de futbol en un restaurante en donde degustaban de una buena botana, además, ¡claro!, sin olvidar de unos tragos coquetos, a pesar de lo que se pueda imaginar era una sana convivencia, eso es lo que me contaron.

Olaf, era o es un tipo de complexión delgada, de estatura media, tal vez un metro con setenta centímetros, moreno claro, cabello negro ondulado, boca regular, nariz romana, que cómo es la nariz romana, no lo sé, pero así lo describen, de mirada inquisidora y pizpireta, además que es de esos tipos que en ocasiones no para de hablar y más cuando se emociona por el mínimo motivo, en general se podía pensar que es un ser extrovertido, aunque cuentan que en la privacidad es tímido y hasta miedoso.

A lo largo de su vida de este ‘valedor’ ha hecho amistades tanto de caballeros como damas, tiene muchas amigas, ¡solo amigas!, rompe con ese estereotipo ‘machista’ que un hombre y una mujer no pueden entablar una relación de esa clase porque siempre que eso ocurre hay una última intención que es disfrutar de las bajas pasiones o de las altas, depende de la posición y del cristal con que se mire.

Hace mucho tiempo, no sé cuánto, nadie supo decirme, había conocido a una linda y simpática chica a quien llamaremos Blanca, ella era una animosa mujer, sensible, inteligente, mordaz con un sentido de humor sarcástico, lo cual era muy del agrado de Olaf, la vanidad era indisoluble en Blanca, a decir de quienes la conocieron era bastante bella, un metro con sesenta y cinco, una tersa y apiñonada piel, hay quienes le dicen ‘morochas’, mirada hechizante, vivaz que resaltan en ese rostro tan bonito que a muchos les encantaba, ¿su figura?, por lo que me cuentan simplemente quitaba el aliento y aceleraba el fluir de la sangre.  

La amistad entre Olaf y Blanca había evolucionado eran confidentes, cómplices, asiduos cinéfilos, perseverantes bebedores de cafés e irremediablemente soñadores, se podía pensar que esa amistad iba a terminar en un romance, estuvo cerca de ocurrir, eso me contaron, pero las sus decisiones los llevaron por distintas direcciones, pero la amistad no se terminó, ella se casó, eso dicen, él andaba de aplanacalles tratando de cambiar el mundo.

Esa tarde mientras Olaf y sus cuates lanzaban reclamos al televisor en donde la cámara, enfocaba al árbitro quien acongojado le daba continuidad al juego; había lapsos en que se comunicaba con Blanca quien le contaba las vicisitudes de su relación, con humor le relataba a través de mensajes lo aprensivo y celoso de su pareja-novio-esposo-cónyuge-o-peor-es-nada o lo que sea, a veces la cuestionaba por su semblante de tristeza, de alegría, de preocupación, que en ocasiones hasta le pedía no vestir determinada prenda como esos vaqueros que hacía lucir sus caderas al andar.

El humor ácido permeaba en esos mensajes, así que entre consejos, recomendaciones Olaf le mando su penúltimo mensaje a Blanca: ¡Bueno, cuídate mucho, échale ganas y salúdame al socio! Ella contesto: ¡Ok yo te lo saludo, bye!

Eso es lo que me contaron… las incidencias del juego siguieron, la comida se transformó posteriormente en un análisis de lo sucedido en el juego y pronosticar el resultado del siguiente partido… en eso estaba Olaf cuando suena su teléfono era una llamada de Blanca, ¿y ahora? pensó, contestó y del otro lado de la bocina lo primero que escuchó fueron un sinfín de maldiciones y amenazas y al puro estilo de esa mítica banda española punk “Siniestro total” sentenció: “te mataré con mis zapatos de claqué… y bailaré sobre tu tumba.”

Olaf escuchó la retahíla de reclamos, guardó calma y lo que atinó a decirle: “¿Me hablas para reclamarme?, ¿sabes? Blanca está a tu lado, por alguna razón, que yo no entiendo, te eligió, así que mejor cuídala y quiérela; deja de pelear hasta con tu sombra y no te digo socio porqué te vas a enojar de nuevo así que adiós valedor… ¿cómo me dijiste que te llamas? ¡Renán! Bueno mi estimado abraza a tu mujer y déjate de chifladeras.”

Según del otro lado de la bocina hubo una pequeña discusión, reclamos, recriminaciones entre otras tantas lindezas que ocurren en una relación en donde los celos es una constante. A los pocos minutos de nuevo el celular de Olaf volvió a sonar otra vez Blanca, era la melodiosa voz de Blanca quien se disculpaba por lo que acababa de ocurrir hubo una breve charla Olaf solo atinó en decirle ¿Qué onda con tu canchanchán? ¡Está bien orate!, en fin no te preocupes no pasó de unas cuantas maldiciones, amenazas, así que mejor cuelga, nos comunicamos luego y calma a tu fiera... ¡Ok!, respondió Blanca, y de nuevo volvió a disculparse.

A la distancia, dicen, que Olaf y Blanca recuerdan ese capítulo con gracia, se ríen de esa ‘incomoda’ situación, su amistad no terminó incluso se fortaleció y las anécdotas prosiguieron hasta la actualidad, él aún es aplanacalles y ella ya es mamá de dos chavalines, que dicen se parecen al papá, y la neta sí, eso me han contado.

Los celos han sido motivo de novelas como el caso de Otelo una de las obras cumbres que demuestran hasta dónde puede llegar la celopatía; películas --hay varias que tocan el tema-- que incluso llevan ese nombre como el caso de la cinta en donde actúa Don Fernando Soler, Vilma Vidal y Arturo de Córdova “Celos” dirigida por Arcady Boytler en 1936, pasajes bíblicos ahí está el ejemplo de Caín y Abel, o canciones como “Jealous guy” de John Lennon o como dice María Grever en ese mítico bolero “Júrame”: “…tengo celos hasta del pensamiento/que pueda recordarte a otra persona amada.”

Tratados, ensayos sobre los celos hay varios, este relato que le sucedió al conocido de un vecino del primo de un amigo no es más que una anécdota que puede ser ejemplo en esta era en donde dicen que se desconfía hasta de la sombra, las nuevas tecnologías se han convertido hasta en motivo de discusiones, peleas, separaciones, divorcios hasta el punto de agresiones.

Cuando le preguntaron a Bárbara Bach, actual esposa del ex Beatle Ringo Starr, la fórmula para llegar a 35 años de matrimonio, la ex-actriz y modelo respondió: “I love the man, and that’s it” (Yo lo amo y eso es todo). Solo una mujer fuerte con plena confianza en sí misma y en lo que obtiene de su pareja puede contestar con tal seguridad. Cuando una mujer se sabe amada y ha sobrevivido a infinidad de circunstancias, todos los fantasmas que hay en su cabeza desaparecen de manera definitiva. (Así lo cita el texto: 10 cosas que todas las mujeres fuertes no hacen cuando saben que tienen una relación madura del sitio web http://culturacolectiva.com/cosas-mujeres-fuertes-no-hacen-saben-tienen-relacion-madura/).

Y eso aplica también para el varón que se siente amenazado hasta por el viento que acaricia la cabellera de su amada. Finalicemos con esta frase: Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras. William Shakespeare.





viernes, 19 de mayo de 2017

No saben comunicar

“Y ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica; pero ir avanzando en los caminos de la vida y mantenerse como revolucionario, en una sociedad burguesa, es difícil”, así lo manifestó Salvador Allende en su visita a la Universidad de Guadalajara un 2 de diciembre de 1972, quien en septiembre de 1973 el entonces presidente de la República de Chile muere en un ataque aéreo al Palacio de la Moneda tras el golpe de estado perpetrado por Augusto Pinochet. 

¿Se ha desgastado está frase, está fuera de contexto? Y es que aquellos que hacen política cada vez propician menos la participación de los jóvenes, existe menos identificación con las nuevas generaciones, trata únicamente de ‘comprender’ su realidad, de querer usar sus expresiones para estar en la ‘¡onda we…!’

Instituciones políticas, dependencias gubernamentales, empresas  se acuerdan de sus ‘activos’ cada que se acerca una ‘contienda’; mujeres, adultos mayores, jóvenes, grupos de la diversidad sexual etcétera, son ‘usados’ generalmente a beneficio de los interesados en lograr metas como lo son puestos públicos, elevar la productividad o destacar la atención que se le da a estos sectores ‘minoritarios’.

“No confíes en nadie mayor de 30” decía Jerry Rubin un activista norteamericano en la década de los años 60 y 70 del siglo pasado, quien posteriormente se volvió en un prolijo empresario, él fue uno de los primeros inversores de Apple Computer.

Cada vez la confianza en los políticos se diluye y no es porque sean mayores de 30 años como lo dijo en su momento Rubin, las nuevas generaciones no hayan en los políticos, o cualquier otra figura de autoridad, la empatía para creerles sus discursos en los distintos foros en donde los convocan.

En el dialogo en el marco de la mesa de políticos Political Intelligence Summit, organizado por el periódico “El Financiero”, en la que participaron los senadores Roberto Gil Zuarth, Armando Ríos Piter y el titular, en ese momento, de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), José Antonio Meade Kuribreña, se hicieron señalamientos sobre las nuevas generaciones de políticos, los programas públicos destinados al sector juvenil, la democracia del país.

José Antonio Meade enfatizó que muchos gobiernos no saben comunicar, pero en realidad es no saber comunicar o no querer comunicar; el no querer comunicar provocaría perder las cuotas de poder, la aplicación de políticas corporativistas y clientelares, se acabaría el tráfico de influencias, que es uno de los usos y costumbres de la administración pública, al igual que los institutos políticos.

La comunicación oficialista o institucional suele ser tediosa en donde se repiten modelos discursivos que se han replicado a lo largo de distintos periodos sexenales, lo único que cambia son los actores, personajes que repiten frases hechas y rebuscadas.

El Estado tiene una responsabilidad social señaló el senador Roberto Gil Zuarth, entonces es obligación dar a conocer las acciones, programas o políticas para la sociedad, pero esto no ocurre o bien lo hace de manera segmentada, quienes están en la búsqueda de acrecentar el número de agremiados, seguidores o conformar su ‘estructura’ son los primeros en saber los ‘beneficios’ que otorga la administración pública, los distribuyen a su interés, obviamente de lo que se trata es mantener el poder y captar, si se puede, todo el dinero posible para su beneficio.

De nuevo las ‘luchas’ generacionales, combatir el sistema, acabar con lo ya establecido, es lo nuevo contra lo caduco; entonces aparece la figura del caudillo, el personaje que a través de sus acciones, de su discurso envuelve o convence al joven quien ve en él la empatía que no logran las instituciones, ser joven y no ser revolucionario es una contradicción es la premisa que planteó Salvador Allende en aquel lejano 1972.

¿Le ha fallado el sistema a los jóvenes?, considero que sí, pero no solo el sistema sino la mayoría de las instituciones que se acuerdan de ellos como una potencial fuerza de producción o cierta cantidad de votos, pero no se les da la oportunidad de ser protagonistas de ocupar cargos, la razón carecen de experiencia.

Ese sesgo crea no solo mal humor social, como lo dice el senador Armando Ríos Piter, a falta de una propuesta clara para agilizar la burocracia en los diferentes programas sociales, como los distintos proyectos productivos destinados para los jóvenes el mal humor crecerá cada vez más.

El desfase generacional es en ocasiones evidente, no se está en la misma velocidad que van las nuevas generaciones, mientras la clase política apenas empieza a interactuar en las redes sociales, los llamados ‘Millenials’ ya buscan otros canales de comunicación que satisfagan sus inquietudes.

La sociedad no es homogénea y menos la juvenil, las vivencias de un chico que habita en la sierra guerrerense no es la misma de quien estudia en Tijuana, se comete el error, en muchas ocasiones, de hablarles con el mismo guion, pero no únicamente a ellos, sino a toda la sociedad de este país, una madre soltera, un comerciante informal, el profesional que no encuentra dónde ejercer sus estudios y se sub emplea.

Vuelvo a esta reflexión: es la incapacidad de comunicar correctamente o no querer hacerlo para mantener las cuotas de poder, en lo particular me quedo con la segunda parte, porque no existir un verdadero programa ya sea en el Estado, administración pública, Iniciativa Privada, siempre nos veremos a los jóvenes en combate con el statu quo.



miércoles, 17 de mayo de 2017

Viernes sin chela, pero sábado con pomo

But I'm strong
Strong enough to carry him
He ain't heavy, he's my brother
(He Ain't Heavy, He's My Brother/The Hollies)

¡Disculpa por ser mal anfitrión!, ¿y los ‘cabarebs wey?... eso era lo que escuchábamos al entrar al departamento de la Unidad de San Rafael allá en los rumbos de Coacalco, Estado de México, cada que nos reuníamos a echar unos drinks.

Para la banda era “San Rata” y ese departamento era el bunker de ‘El Chapo’ de quien revelaré su nombre al final de este relato, les adelanto sus apelativo: Núñez Mote; ‘el interfeuto en cuestión’, como bien diría Mario Moreno, “Cantinflas”, es de esos personajes infaltables en cada calle de los suburbios de la gran ciudad.

Maravillas era el dominio que muchos añoramos, en donde pulularon ‘Los Piñas’, ‘El Chilis’, ‘El Padrino’, ‘El Negro’, ‘Los Pichurris’, ‘El Piro’, ‘El Pipo’ sin olvidar al ‘Chapo’ y su carnal ‘El Cachas’, de estos dos ,aparte de ser brothers, se les podía distinguir por tremendos cachetes y su vocación por la ‘mesereada’, ¡a fuerza! pero vocación al fin y al cabo.

No, no es un ‘club de Tobi’ en todo este andar las damas siempre estuvieron presentes, en ocasiones siendo protagonistas de las historias, otras solo como testigos de las aventuras, como aquella ocasión en que se bautizó como el ‘Titanic’ a un camión de pasajeros de ruta San Pablo --San Polvo para los entendidos--, a la Comercial Mexicana que se ubicaba a la entrada de Villa de las Flores ahí en la vía López Portillo bautizada en honor de quien defendería al peso como un perro…  

El ‘Titanic’, en el nombre lleva toda la penitencia en su primer viaje falló no llegó a su destino La Comercial, dicho “Guajolojet” solo trepaba a la tropa de Maravillas y uno que otro pasajero; se daban dos o tres vueltas para juntar para las frituras y refrescos, aún no se acuñaba esa memorable frase: “papitas y chescos” y mucho menos para juntar para ‘el pomo’, bueno eso cuentan los cronistas de esa época.

El tiempo hizo su labor, algunos crecieron, otros desaparecieron, varios continuaron en el mismo sitio, el reloj para ellos ya no avanzó… aventuras, mudanzas, madrizas, y por supuesto unas buenas borracheras terminaron por moldear la personalidad de cada individuo.  

Con una tesis de un título olvidable, por supuesto, archivada en un folder con la imagen Snoopy (o ¿era Garfield?), el can raza Beagle fiel compañero de Charly Brown, no sé si con su atuendo de football americano o en pleno baile con Woodstock (así se llama el avecilla amarilla que lo acompaña), ‘Chapo’ tiene el grado de ingiero agrónomo por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, varias ocasiones narró a la banda sus viajes de prácticas por la Huasteca, potosina e hidalguense, sí allá donde la Tuzita lloraba porque no le pudo acertar el tiro a uno de los Huastecos interpretado por Pedro Infante y tal vez allá se quedó esa vocación.

Pero lo raro del Chapo no es la tesis, ni que haya estudiado agronomía, sino que es fan del Atlas,  del ‘Piojo’ Herrera y de los Vikingos de Minnesota, --siempre buenos nunca los mejores sentenció alguna vez Pepe Segarra--, y todavía se ufanaba de presumir que el estadio de esos Vikingos se inflaba antes de cada partido, en efecto así era me imagino a este asiduo fan antes de cada juego buscar el pivote para poder colaborar con esa labor de inflar, claro, sin albur…

Pasaron los años cuando caminaba por el centro de la gran metrópoli, que hoy se hace llamar Ciudad de México, vi a un tipo portando una playera púrpura en donde se veía estampado al guerrero nórdico símbolo del equipo de la ‘Ciudad de los lagos’, quien reaccionó al ver a un individuo con una playera negro y plata con la imagen del pirata logo innegable de los Oakland Raiders. En efecto era mi amigo.

Les cuento… en esas coincidencias de la vida por unos meses Don Chapo y no el de Sinaloa, ni mucho menos el de ‘Kate’, me dio hospedaje en ese bunker de San Rafa,  yo asistía religiosamente a clases en la entonces ENEP Acatlán por las tardes, en tanto el personaje en cuestión ya laboraba en el Club de Banqueros, no como agiotista ni mucho menos como socio del lugar… aunque tal vez pronto lo será.

Recuerdo que era un viernes lluviosos, de eso que se dan muy seguido en el área metropolitana de la ‘Gran Urbe’, para variar algunos maestros decidieron no asistir a dar clase, por lo que inicié el largo, tortuoso y no menos divertido camino desde Naucalpan hasta San Rafeel, Coacalco, ¡qué maravilloso es el ‘Estuche de México’!

El Periférico Norte estaba materialmente hasta las chanclas, avanzábamos a vuelta de rueda, eran los instantes en que casi todos regresan a sus aposentos tras una larga semana de estar en busca de la chuleta, algunos más afortunados se preparaban para irse al cine, de fiesta a echarse unos tragos, bailar y después… eso ya dependía de la habilidad y disponibilidad de cada quien; otros menos suertudos se dirigían a la chamba, ¡sí en viernes!, pero otros más gandayas con pistola en mano, puñal, daga o sable --según sea su presupuesto-- se la pasaban taloneado al personal que viaja en los microbuses o combis, en ocasiones con el varo justo para llegar a casa, lo bueno es que eso ya no se da, ¡Cómo no!

Y si a eso le agregamos que los chafiretes a la menor oportunidad pisan el acelerador para ‘levantar’ pasajeros, muchos imaginan que están en alguna pista de carreras, ¡bueno! cuando bajas del transporte tienes unos altos índices de adrenalina, lo único que resta o que se te antoja es: comer una ‘telera’ para el susto o bien saborear unas ‘chelas bien helodias’ (traduzcamos: unas cervezas bien frías).

Así fue, después de un trayecto de dos horas, mismo que en ocasiones se recorría en 45 minutos, bajé de ese bólido que en su parabrisas frontal anunciaba: Potrero, San Pablo, San Rafael x Eje 8… al no contar con la llave que abría la puerta para entrar a la unidad, había de dos sopas: esperar a que un vecino abriera y ante la mirada sospechosa entrar sin decir más, la otra hacer gala de buen ‘caco’ u hombre araña para trepar la barda con todo y mochila para lograr estar en unos segundos en el estacionamiento, no se podían evitar las miradas burlonas cuando terminaste la hazaña de saltarte y ver que alguien abría la puerta.

En fin, con la emoción del viaje, el esfuerzo de saltarse el muro, lo que apremiaba era la cena y después como todo viernes, pues una buenas chelas para reflexionar por lo que aconteció durante la semana. Una vez que se realizó el rito de comer, para no perder la costumbre, arribo al bunker ‘El Chapo’, venía con mismo rictus, cansancio por el viaje, claro él si contaba con la llave de la puerta de la unidad por lo que saltarse no era parte de su itinerario.

Tras un escueto saludo: ¡qué transa! Pasamos a una charla banal, que poco a poco empezaba a generar una gran sede a causa de tanto hablar y como el agua en viernes no tiene un buen sabor expresé una frase que surgió desde el fondo del hígado, por llamarlo de alguna manera…

--¡Chale! Es viernes y sin chelas.

Fue un silencio de ¡que pedo!, lo que denotó es que las finanzas era magras, no había ni para un par de cervezas, para proseguir con el debate que ya teníamos sobre qué era, no lo recuerdo tal vez era sobre la NFL, sobre como los Piña seguían siendo unos cábulas, o bien descifrábamos el paradero de Teresita, ¡síííí Teereeesita! O a lo mejor me preguntaba si había visto a Viky, pero no había combustible para seguir, por lo que a las 10 de la noche cada quien se fue a dormir.

Era de no creerse, pero qué puede aportar un ‘estudiambre’ que de vez en vez viajaba a la escuela en bicicleta, hoy eso ya es ‘cool’, o de un entonces ‘garrotero’ aspirante a ser mesero en un sitio de lujo.

El sábado transcurrió con una somnolienta normalidad, con las finanzas en números rojos, sin chamba de mesero en el Hawaii 07, salón en donde coincidamos con otros vagos; las horas se volvieron maratónicas, temprano fui a visitar a mi madre para gorrearle ‘la papa’, así que regresé antes de que el sol se ocultara para no saltarme la barda, cuando llegó Chapo estaba yo en mis labores escolares --porque en verdad las hacía--,  accedió al Bunker como niño que acaba de agarrar todos los dulces tras quebrarse la piñata en una posada decembrina.

Sin mediar palabras de inmediato dejo su mochila en la sala se acercó a su cantina sacó del fondo una botella al cual aún resaltaba el sello inmaculado, era un ron Appleton blanco, --los mejores años de Bacardí habían pasado-- por lo que esa bebida espirituosa ofrecía a estos dos parroquianos una noche de mucha bohemia y charla diversa.

Inspirado tal vez por alguna divinidad vikinga Agustín Núñez Mote, el Chapo, dijo:

--¡Mira cabrón! viernes sin chela, pero sábado con pomo. Y soltó una risita de esas que se leen en las caricaturas: ¡jijijijijijijiji!

Y al puro estilo de los capitanes que levantan el trofeo en todo lo alto caló el pomo a la luz del foco, tal vez para revisar si no tenía alguna impureza. Y se dio a la tarea de hacer el ritual de abrir la botella, ¿de dónde salió para ‘el chesco’?  no lo sé, el caso es que bebimos, charlamos nos dimos a la misión de resolver un crucigrama que data desde principios de los años 80, que fue obsequio que dio la revista Muy Interesante’, apostamos unas pizzas en una quiniela por el mundial de aquella época y volvimos a elucubrar por el paradero de Teresita, ¡síííí Teereeesita!, me volvió a preguntar si había visto a Viky. Y mi respuesta después de una carcajada fue ¿No sé?

Lo divertido de esto, al menos para mí, fue que al día siguiente la resaca de Agustín Núñez Mote (su real nombre) no fue un dolor de cabeza, sino una terrible infección estomacal que seguramente le hizo perder varios kilos, además de estar en constante comunicación con el trono y hacer reflexiones de qué fue el daño para estar en constante apuro le recalcaba la frase ya mítica.

Pero qué tal cabrón: viernes sin chela, sábado con pomo y domingo con ‘pepto’. Al paso de los años y a la distancia este episodio lo recordamos en cada uno de nuestros encuentros y charlas de aquel ya lejano pasado.


Una de las rolas que me acompañan en mi soundtrack  hoy lista de Spotify es He Ain't Heavy, He's My Brother de The Hollies: Pero yo soy fuerte/lo suficientemente fuerte como para llevarlo/Él no es pesado, él es mi hermano hoy día cuando llego a ver un Appleton la risa no la contengo y me acuerdo de ese sábado con pomo.