martes, 6 de junio de 2017

Solo son algunos apuntes

En la historia reciente de este país –México—hemos estado al borde del cambió, de lograr ese paso que nos lleve a una sociedad más justa, que no exista esa enormes brechas de desigualdad en donde la riqueza está en manos de unos cuantos de aquellos que dicen con la boca llena de orgullo: “¡La revolución por fin me hizo justicia!”

Ante esta frase, que bien parece una sentencia lúgubre, hay que hurgar en los recovecos de la memoria para descubrir el momento en que la sociedad empezó a ser indolente ante lo que sucedía, en que instante la gente decidió estar conforme con la desigualdad, “¡aquí me tocó vivir!”, “¡ese es mi destino!, ¿qué le vamos hacer?” y expresiones como esa se escuchan en sitios donde la miseria es un paisaje común, en esa colonias en donde la delincuencia se ha apoderado de la tranquilidad de las familias.

Poner etiquetas a los libre-pensadores, a los progresistas es sencillo, y se ha repetido desde que hay personas que se aferran al poder, ocurre desde la época de los filósofos griegos, del surgimiento del Republica en Roma, de la transición del “oscurantismo” y feudalismo, para llegar a la época de la Ilustración vino la Revolución Industrial, aparecieron los liberales y los conservadores, los de derecha e izquierda, el capitalismo, el socialismo, el comunismo y todos los “ismos” que inundaron el Siglo XIX y XX con todas sus revoluciones y dictaduras.

Ha sido la eterna lucha del ‘bien contra el mal’, del opresor contra el héroe emancipador, ejemplos hay de sobra en la historia universal, Michel Peronet en su libro “Vocabulario básico de la Revolución Francesa”. (Barcelona: Crítica. p. 226; 1985), señala:

El término izquierda política, como el de derecha política, tiene su origen histórico en la votación que tuvo lugar el 14 de julio de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey sólo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo poniendo por tanto la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente. Así el término "izquierda" quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social, mientras que el término "derecha" quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios.

En su génesis la ideología de izquierda solo fue cuestión de ubicación no una construcción ideológica, sin embargo el concepto evolucionó hasta convertirse a lo que es hoy una forma de pensar y actuar que busca la igualdad social.

Pero esa igualdad social no llega, al menos no se palpa, hace unos días, el 1º de junio, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) institución que se encarga de medir la pobreza en México y evalúa programas y políticas sociales del Gobierno Federal declaró que una familia de cuatro personas en una zona urbana pueden vivir de manera digna con 11mil 290 pesos al mes lo que representa 94.06 diarios. Cuando leo ese tipo información me pregunto ¿en qué mundo viven estos tipos?

“Y ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica; pero ir avanzando en los caminos de la vida y mantenerse como revolucionario, en una sociedad burguesa, es difícil”, así lo manifestó Salvador Allende en su visita a la Universidad de Guadalajara un 2 de diciembre de 1972.

Tal vez los años nos han enseñado que luchar contra el sistema es una contienda desigual, es el enfrentamiento de David y Goliat, pero como sucede en ese pasaje bíblico, David logró vencer al gigante, desperté mi conciencia de clase, me di cuenta de mi posición en la pirámide social y he tratado de estimular esa ‘conciencia’ en los círculos cercanos, pero el enemigo ya no son los opresores, el explotador, ahora es el conformismo de la sociedad que se ha acostumbrado a sufrir.

Una de las frases que se atribuyen a Emiliano Zapata es: El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre, pero que no grite cuando lo pisen. Rosa Luxemburgon (revolucionaria y teórica del socialismo alemán, de origen judío polaco) dijo Quien no se mueve no siente sus cadenas, podemos llenarnos de miles de pensamientos que buscan despertar a quien nos lee, a quien nos escucha, pero terminan por no entendernos o nos regalan su indiferencia ¿cansa?, por supuesto pero es mejor a no hacer nada. A quedarse a esperar que las cosas pasen como dice esa canción: La revolución no será televisada. La revolución no será traída a ti por Xerox. En dos tiempos sin interrupciones comerciales. (The Revolution Will Not Be Televised/ Gil Scott-Heron, 1974).

¿Nos daremos por vencidos?, diremos ¿hasta aquí ya me cansé? En un ensayo que se titula Indefensión Aprendida: la rabiosa actualidad me pone rabiosa y que puede consultar en http://disenosocial.org/indefension-aprendida/ define que Autoculpabilidad: Consiste en hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay opción de cambio.

Gustave Le Bon en 1895 en una de las obras más importantes de la sociología y psicología apunta: La era de las masas Los grandes disturbios que preceden el cambio en las civilizaciones, tales como la caída del Imperio Romano o la fundación del Imperio Árabe, a primera vista parecen estar determinados más específicamente por transformaciones políticas, invasión extranjera o el derrocamiento de dinastías. Pero un estudio más atento de estos eventos demuestra que, detrás de estas causas aparentes, la causa real parece ser una profunda modificación de las ideas de los pueblos. (Psicología de las masas, estudio sobre la psicología de las multitudes, Buenos Aires 2004, Editorial Virtual).

Entonces el cambio está en nosotros en hacer las cosas en no ser cómplices de la corrupción, en callar ante la injusticia, en dejar que otros decidan por mí, en decir todos son iguales porque la tesis que se plantea en Indefensión aprendida… es: La mayor parte de esta manipulación mediática y política está encaminada a postrarnos en un estado de shock, para que, temerosos y paralizados, no reaccionemos ante las injusticias sociales y las pérdidas de derechos que se nos imponen al ser tratadas como “inevitables” y motivadas por un “poder superior” muy alejado de nosotros.

Prefiero pensar que el mundo está en nuestras manos y mejorarlo es nuestra responsabilidad. La experiencia ha mostrado que la rica historia libertaria tiene todavía algo que decir en un mundo que sigue luchando contra la opresión, la homogeneidad cultural y la miseria (Anarquismo para principiantes, Marcus Mayer) o como dijera John Lennon: Power to the people, right on. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario